1. VIDA
Francisco Cervantes de Salazar(1) nació en
Toledo entre 1514 y 1518 y murió en México en 1575, donde residía desde 1551.
Sobre su fecha de nacimiento, diversos autores no se ponen de acuerdo. Constan
en sus dos testamentos los nombres de sus padres: Alonso de Villaseca de Salazar
y María de Peralta, y parece que sus antepasados procedían de las aldeas toledanas
de Arcicóllar y Villamiel.
Estudió en Salamanca, llegando a obtener el grado de bachiller aunque en alguna relación se le llame licenciado. Fue discípulo de Alejo de Venegas del Busto (1493-1554), escritor cuyas obras más conocidas son: un tratado ascético Agonía del tránsito de la muerte (1538) dedicado a Ana de la Cerda a la muerte de su marido, y su Tractado de Orthographía y accentos.
Hacia los 25 años marchó a Flandes con el licenciado Girón, y a su regreso entró, como secretario de latín, al servicio del cardenal García de Loaysa (1480-1546) confesor de Carlos V, arzobispo de Sevilla, Gran Inquisidor y presidente del Consejo de Indias. Probablemente conoció Cervantes en esa época a Hernán Cortés en la Corte de Carlos V, y tuvo amistad con su hijo Martín.
Hacia 1550 fue catedrático de Retórica en la Universidad de Osuna. Ni Millares ni García Icazbalceta(2) creen en la afirmación de Beristáin(3), según la cual Cervantes de Salazar fue maestro en Alcalá de Henares; parece lógico que si nuestro cronista da la noticia de su paso por Osuna, con más razón hubiera destacado su labor en una universidad de tanto prestigio como la de Alcalá.
Sobre los motivos que le llevaron a México, García Icazbalceta(4) niega la posibilidad de una sugerencia por parte de Hernán Cortés, ya que este murió en España en 1547, y Cervantes no viajó hasta 1550; en cambio hace alusión a la posibilidad de una llamada de Rafael de Cervantes, tesorero de la Iglesia Metropolitana de México, y quizá emparentado con el cronista.
Millares, en su estudio preliminar a la edición de la obra de Cervantes(5), nos aclara este punto de su vida a partir del estudio del codicilo que acompaña al segundo de sus testamentos(6), redactado pocos días antes de morir. Parece claro que fue el primo hermano de Cervantes, Alonso de Villaseca, hombre de grandes riquezas, quien le llamó a México. En casa del potentado vivió el cronista durante cuatro años, hasta que aparecieron unas diferencias que les separaron; a ellas hace referencia Cervantes en sus testamentos intentando evitar un pleito. Le recuerda a Villaseca que, antes de partir hacia México, había hecho donación de unas tierras en Arcicóllar a favor de su tía y de su primo Pedro -madre y hermano, respectivamente, de Alonso de Villaseca-intentando que este hecho compensara las reclamaciones que sobre los gastos de manutención durante los años que vivió en su casa le hacía su primo hermano.
Cuando llegó a México todavía era seglar. Allí empezó a dar clases de gramática latina hasta que, en 1553, la universidad de México recién fundada le concedía una cátedra de Retórica (que leyó hasta febrero de 1557)(7). Ese mismo año se graduó como licenciado y maestro en la Facultad de Artes, leyendo una lección de lógica y otra de filosofía, según información de García Icazbalceta(8). En 1554 se presentó al examen de bachiller en cánones, que había cursado en la universidad de Salamanca, y recibió las órdenes sagradas. Posteriormente obtuvo los grados de bachiller, licenciado y doctor en teología, y en 1567 fue elegido Rector de la universidad de México, ostentando el cargo hasta fines del año siguiente, en que se encontraba enfermo. Volvió a ocupar el cargo en 1572.
El 24 de enero de 1558 sabemos que Cervantes ya había empezado a escribir la "general historia de este Nuebo Mundo", y los señores Justicia y Regidores de México decidieron pedir al Rey el cargo de cronista oficial en Nueva España para Cervantes de Salazar, con salario y ayuda para terminar su obra. Se pidió también al virrey D. Luis de Velasco que, mientras se esperaba la decisión del Rey, le concediera alguna ayuda. Por su parte, la ciudad estableció para él un salario de "dozientos pesos de tepuzque" anuales, con la condición de que el cronista acudiera cada tres meses a rendir cuentas del trabajo realizado(9).
El 19 de junio de 1559 se le prorrogó el salario por un año más, y se le concedieron cincuenta pesos adicionales para que pudiera tener un "escriviente que le ayude"(10).
El 15 de enero de 1560 Cervantes pidió que, para servir mejor a la ciudad como cronista y disponer de más tiempo para escribir, se le permitiera abandonarla. Se le concedió su petición para que, con toda diligencia, terminara la Crónica.
Cervantes iba enviando cuadernos con diversos capítulos de su relato, y en 1562 consiguió que le prorrogaran el plazo señalado para la finalización de la obra en un año más(11).
En el periodo de 1560-62 obtuvo el cargo provisional de chantre de la catedral metropolitana hasta que García Barbosa ocupó dicho cargo. Se le concedió en 1563 una canonjía.
En 1567 el propio Cervantes escribía al Rey informándole que desde hacía siete años estaba redactando la Crónica, y pidiéndole "sea seruido hazerme merced del cargo de coronista en latín o en castellano y de alguna otra dignidad"(12), al no haber podido con-seguir de forma definitiva la chantría de la catedral de México que finalmente quedó en poder del licenciado Barbosa.
Dña. Catalina de Sotomayor, que desde España velaba por los intereses de nuestro cronista, estuvo a punto de conseguir para él la prebenda de maestrescuela de la catedral de México, en sustitución de D. Sancho Sánchez de Muñón; sin embargo, diversos intereses de este y de García Barbosa impidieron que se cumplieran los deseos de Cervantes y de Dña. Catalina(13).
En 1573 no había terminado la redacción de la Crónica, y dirigiéndose al monarca le decía: "a escripto y tiene ya casi acabada la historia de la Nueva España, cuya parte primera se a visto y aprobado en el Consejo"(14).
Intentó todavía Cervantes conseguir la chantría o el deanato de la catedral de México, pero el rey tenía ambas prebendas reservadas a los inquisidores, y a Cervantes le sorprendió la muerte sin lograr pasar de canónigo a pesar de sus muchos méritos. Según Millares(15), la falta de avances en la carrera del cronista en sus últimos años de vida se debió en gran parte a informes negativos llegados a la Corte desde México. El arzobispo e inquisidor Moya de Contreras en marzo de 1575 escribía al rey de España un informe sobre el clero de su diócesis y decía, entre otras cosas, lo siguiente:
"Es amigo
[Cervantes de Salazar] de que le oygan y alaben, y agrádale la lisonja; es
liuiano y mudable, y no está bien acreditado de honesto y casto, y es ambicioso
de honra, y persuádese a que a de ser obispo, sobre lo qual le an hecho algunas
burlas. A doze años ques canónigo; no es nada eclesiástico, ni hombre para
encomendarle negocios"(16).
No parece justo un juicio tan negativo cuando el propio Moya de Contreras
había nombrado a Cervantes unos meses antes examinador de los aspirantes a
oficios y beneficios eclesiásticos -cargo de confianza-, y en 1571 el Consejo
de la Inquisición le nombró consultor, previo estudio de su genealogía para
determinar la limpieza de sangre(17). Fue licenciado y doctor, canónigo, ocupó
cátedras, fue elegido por dos veces Rector de la universidad de México, en
1572 el Cabildo de la catedral de Puebla le nombró su representante ante la
Inquisición de México(18), y el Cabildo de esta última ciudad le nombró
cronista oficial, asignándole un sueldo para que pudiera escribir una historia
de la Conquista.
El 14 de noviembre
de 1575 moría en México Francisco Cervantes de Salazar.
2. CERVANTES, HUMANISTA
La conquista de América, que se inició como una aventura de carácter privado,
se convirtió muy pronto en una empresa imperial. A los intrépidos soldados
les siguieron los religiosos y misioneros, a la conquista militar la conquista
espiritual. La religión constituiría un aspecto fundamental en las relaciones
humanas de las nuevas colonias. Gran parte de los hechos militares de la conquista
se justificarían por la religión. La conquista era una misión en nombre de
Dios y del rey(19). Era necesario sacar del
paganismo y de sus prácticas diabólicas a aquellos pueblos.
Pérez Mallaína(20) nos habla de una extraña mezcla entre "la aventura militar, afán de lucro y espíritu de cruzada religiosa".
A menudo se habla de Hernán Cortés como caudillo militar, sin tener en cuenta su gran talento como político e historiador. Entre sus soldados cabe destacar también a Bernal Díaz del Castillo y su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, que narra los hechos ocurridos entre los años 1517 y 1521. Esta obra fue escrita aproximadamente entre 1557 y 1563, años en los cuales escribiría también su Crónica Cervantes de Salazar. Por aquel entonces, el Renacimiento había renovado el método historiográfico. Luis Vives tenía ya un nuevo concepto de la historia, propugnando el estudio del ser humano más que los hechos militares y políticos.
Los cronistas, impresionados sin duda por la naturaleza y las especies humanas del Nuevo Mundo, coincidieron con la nueva corriente historiográfica europea al describir todo ese universo hasta entonces desconocido. Díaz del Castillo, que narrará con detalle las hazañas militares de Cortés y sus soldados, también dedicará unos capítulos a describir ciudades, costumbres y ritos de los pobladores, siendo por tanto su obra una fuente importante para el estudio de la civilización indígena de la Nueva España.
Junto a personajes tan importantes como los que acabamos de citar, y a Sahagún, Las Casas o Motolinía, el humanista Cervantes de Salazar queda en un segundo plano(21). Ni siquiera como humanista es un personaje brillante(22).
Quizás el dato más destacable sobre la figura de Cervantes -y antes de adentrarnos más en su personalidad- sea que despertó "grandes amores y grandes odios". Gaos(23) destaca entre sus defensores a Méndez Plancarte, y entre sus detractores a Díaz-Thomé; como ejemplo de opinión ecuánime a García Icazbalceta. Nosotros destacaríamos también como opinión bastante crítica la de Hernández Sánchez-Barba, y como ejemplo de ecuanimidad el trabajo del propio Gaos citado anteriormente. Efectivamente, ya durante su vida y tanto en la Península como en la Nueva España, Cervantes de Salazar disfrutó de la amistad de personas como Dª Catalina de Sotomayor, Valmaseda, López de Velasco, Pedro Garcés, o el propio hijo de Hernán Cortés, Martín; y sufrió la enemistad de personajes como el arzobispo Moya de Contreras.
Cervantes no fue un descubridor, ni un conquistador, ni un miembro de la Iglesia con una clara vocación, ni siquiera un escritor original. Fue uno de tantos hombres de su tiempo, deslumbrado por las noticias que llegaban de las Indias recién descubiertas -quizá por lo que le contó el propio Hernán Cortés-, ambicioso, pero con una ambición hasta cierto punto lógica.
De familia acomodada, consiguió el cargo de secretario del cardenal García de Loaysa, pero a la muerte de este pensó sin duda en la vida placentera que podía proporcionarle el estar cerca de su rico primo Villaseca, allá en la Nueva España.
Decía Moya de Contreras que era liviano, mudable y vanidoso. Adulaba a personas influyentes, era cortés y lograba granjearse la simpatía de muchos. Aspiraba a ser obispo, pero no lo logró. El obispo de Michoacán, Antonio Ruiz de Morales y Molina, nos da unas pocas noticias sobre su aspecto físico(24) en una carta que le dirige el 23 de septiembre de 1571:
"quisiera
que la primera vez que le vio [se refiere al inquisidor Moya de Contreras]
fuera en la mula grande, por que no le perdiera de vista. No sé dónde diablos
se juntó tanta ciencia en un codo de cuerpo".
Cervantes, a juicio de Gaos(25) era
"un hombre
de libros y de estudio, fino, cultivado, que se llevaba bien con la vida,
y que, por tanto, estaba un poco apegado a lo terrenal".
Era un humanista que, sin embargo, no comprendió bien lo trascendental del
Descubrimiento. En sus diálogos sobre México Cervantes trata la Nueva España
como un dominio más de la monarquía española. De la ciudad de México destaca
especialmente sus edificios españoles, siguiendo el gusto clásico; la ve como
una ciudad más de la vieja Europa. Es decir, busca las similitudes con lo
español, no las diferencias.
Y a pesar de esa
visión paradójica del Nuevo Mundo, Gaos(26)
afirma que Cervantes de Salazar fue uno de los españoles más renacentistas
que llegaron a América.
3. OBRAS
3.1. Los
Diálogos
Cervantes no fue un creador, sino un erudito. La mayor parte de sus escritos fueron glosas, traducciones o continuaciones de las obras de otros autores. Muy poco original, es un fiel representante de los humanistas "cuya labor es más crítica y exegética que realmente creadora, aun en hombres de la talla de un Erasmo"(27).
En 1549, siendo catedrático de Retórica en Osuna, se publicaban en Alcalá tres obras de filosofía moral en las que de alguna forma participó: el Diálogo de la dignidad del hombre, de Fernán Pérez de Oliva, terminado por Cervantes; el Apólogo de la Ociosidad y el Trabajo, de Luis Mexía, glosado y moralizado por él, y la Introducción a la Sabiduría de Luis Vives(28), que Cervantes tradujo al castellano.
Además de los tres diálogos que acabamos de citar, en los que Cervantes había participado, escribió unos Comentarios a los "Diálogos" de Luis Vives, y cuatro diálogos latinos originales sobre juegos(29). Poco después de su llegada a México escribió otros tres diálogos que se publicarían en 1554(30).
Según Gaos(31) los Diálogos sobre México constituyen la obra maestra de Cervantes, desde el punto de vista literario. Compuestos en su momento de plenitud como escritor, tienen una calidad muy superior a los diálogos lúdicos, escritos unos años antes en España.
No siempre han sido justamente valorados, quizás porque fueron concebidos por su autor como una continuación a los diálogos de Vives, y éste siguió a su vez el modelo de los Colloquia de Erasmo. Naturalmente, no cabe establecer una comparación entre nuestro cronista y figuras de la talla de un Vives o un Erasmo. No obstante, estudiada la obra de Cervantes en sí misma, es de una gran belleza literaria a pesar de haber sido concebida con una finalidad pedagógica, y de un alto valor histórico porque narra la situación de México a mitad del siglo XVI.
Los diálogos sobre México constituyen una trilogía cuyo tema central es la descripción de la ciudad desde diferentes puntos, partiendo del interior de su Universidad y hasta las afueras.
En el primer diálogo, titulado Academia mexicana, y mediante la intervención de dos personajes, Mesa -vecino de la capital de Nueva España- y Gutiérrez -recién llegado de España-, Cervantes nos describe la Universidad, con noticias sobre sus catedráticos y las enseñanzas que en ella se imparten. En el segundo diálogo, Civitas Mexicus interior, Zamora y Zuazo -dos vecinos- enseñan la ciudad al forastero Alfaro, que decide recorrerla a caballo. En Mexicus exterior, tercer y último diálogo, pasean en la tarde de ese mismo día por Chapultepec, describen los contornos, la belleza de la altiplanicie mexicana y las costumbres de los indios, que para Cervantes son pura anécdota.
Describe con exquisito detalle las casas y las calles, los grandes edificios y también los escondidos rincones, las viviendas, las iglesias, el paisaje. Pero no ve a los indios. Es un humanista, le interesa la antigüedad clásica más que la realidad en la que está inmerso. No está ni a favor ni en contra de los indios, simplemente casi los ignora. Sus análisis, con relación a este tema, son superficiales. Le importa el Imperio español, su grandeza.
Perteneció Cervantes a esa gran cantidad de españoles que no vieron el problema de la Conquista; para ellos en realidad no existió problema. El Emperador había extendido sus dominios y los indígenas eran unos súbditos más, así de sencillo. Habían tenido la gran suerte de ser conquistados por los españoles:
"¡Oh,
y cuán grande fortuna ha sido para los indios la venida de los españoles,
pues han pasado de aquella desdicha a su actual felicidad, y de la antigua
servidumbre a esta verdadera libertad! ¡Y también mil veces dichoso el soberano
en cuyo siglo y en cuyo nombre conquistó y convirtió a la fe cristiana este
Nuevo Mundo, antes desconocido, y poblado de innumerables gentes que con tal
estrago y matanza rendían obsequios a sus mentidos dioses!"(32).
3.2. Otros
escritos
Se ha localizado también el Comentario de la jura hecha al invictissimo
Rey don Philipe(33), con el elogio del
mismo, que se debió hacer público en la ceremonia solemne que se celebró en
México el 6 de junio de 1557, domingo de Pentecostés.
Además, Cervantes de Salazar publicó el Túmulo Imperial(34). La celebración de las exequias por la muerte de Carlos V se hizo el 30 de noviembre de 1559, día de San Andrés, y la ciudad de México encargó el opúsculo con la relación de dichas exequias al maestro Cervantes.
Paso y Troncoso(35)
opina que la literatura colonial se inició en México por los primeros maestros
de la Universidad -establecida en 1553-, uno de los cuales fue Cervantes de
Salazar. Todas las obras literarias publicadas en la Nueva España en la primera
mitad del siglo XVI(36) iban en su mayor parte orientadas a la propaganda
religiosa por medio de las lenguas indígenas; sin embargo, Cervantes de Salazar
dio un giro a la literatura colonial publicando, en los siete años siguientes
a la fundación de la Universidad, tres obras como: los Tres Diálogos latinos
dedicados a la ciudad de México, el Túmulo Imperial en las exequias
de Carlos V, y el Comentario de la Jura hecha al invictissimo Rey don Philipe,
"tres libros exclusivamente consagrados a las Bellas Letras" (Paso
y Troncoso).
3.3. La Crónica de la Nueva España
3.3.1. El
manuscrito: sus características
Se trata del manuscrito que se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid
con la signatura 2011(37). Escrito en papel
de hilo y letra clara del siglo XVI, con correcciones al margen. Encuadernado
en chagrín del siglo XIX y de 232 x 167 mm. y 60 mm. de grosor, consta de
444 folios, 438 de los cuales útiles. Se repite la foliación en las hojas
54, 283, 384 y 385 escrito como 54 bis, 283 bis, 384 bis y 385 bis por otra
mano. Hay una hoja en blanco entre los folios 70 y 71, interrumpiendo el texto
de las capitulaciones entre Diego Velázquez y Hernán Cortés(38).
Se produce un salto en la foliación desde el número 248 al 250, y desde el
433 al 444.
Constituyen el manuscrito seis libros en dos partes: la primera, formada por los dos primeros libros, trata de la descripción y descubrimiento de la Nueva España; la segunda, formada por los restantes libros, sobre la conquista del Imperio mexicano.
El primer libro lleva el título Argumento y sumario del primero libro desta Crónica(39), y consta de 32 capítulos; antes del primero de ellos, y en una breve introducción, relaciona el cronista los temas contenidos en este libro. El segundo libro se titula Del descubrimiento de la Nueva España con 37 capítulos. El libro tercero, De la segunda parte de la Crónica General de las Indias, contiene 63 capítulos. Los libros cuarto, quinto y sexto no tienen título, y constan de 134, 198 y 32 capítulos respectivamente. La obra termina con el epígrafe del capítulo 33 del sexto libro, y por tanto queda incompleta.
Según Magallón(40), el manuscrito que se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid es el original del autor, que por alguna razón quedó inconcluso. Posiblemente porque esperara que el original le fuera devuelto desde España para continuar con su relato(41), o porque se desanimara al ver repetidamente desatendidas sus peticiones(42).
Del Paso y Troncoso(43) opina que el Ms. 2011 de la Biblioteca Nacional no es el original de Cervantes, sino que se trata de una copia realizada por un pendolista contemporáneo, y se apoya en las siguientes razones para hacer esta afirmación:
a) aprovechamiento máximo del papel, sin apenas márgenes.
b) copia realizada con esmero, ya que las correcciones están hechas por otra mano.
c) capítulos escritos de una tirada, con los epígrafes pegados a los textos.
d) copiado en Nueva España, ya que allí no se fabricaba el papel de hilo y su escasez y alto precio obligaba a los copistas al ahorro de espacio.
Piensa Paso y Troncoso que pudiera tratarse quizás de una copia al dictado, pero que con toda seguridad no es el original. Cervantes tenía que enviar periódicamente el fruto de su trabajo al Ayuntamiento de México, por lo que Paso y Troncoso cree que los borradores, de difícil lectura, quedarían en poder del cronista, y que posiblemente mandaba al Cabildo el ejemplar que ha llegado hasta nosotros.
En cuanto al autor del Ms. estudiado, no hay ninguna duda a pesar de que en el siglo XVIII desapareció la cubierta primitiva con el nombre de Cervantes de Salazar. Al ser adquirida la crónica por la Biblioteca real, se sustituyó su antigua cubierta por una nueva de badana roja, apareciendo la obra catalogada posteriormente como Crónica anónima. No obstante, en el capítulo XXIV del libro IV(44) titulado De la descrepción y grandeza que hoy tiene la ciudad de México después que españoles poblaron en ella dice el cronista:
"...
por las partes y calidades que tiene, las cuales en pocos pueblos del mundo
concurren como en éste. Descrebíle interior y exteriormente en latín en unos
Diálogos que añedí a los de Luis Vives, por parescerme que era razón
que, pues yo era morador desta insigne ciudad y Catedrático en su Universidad,
y la lengua latina tan común a todas las nasciones, supiesen primero de mí
que de otro la grandeza y majestad suya, la cual hubiera ido en muy aumento
como en las demás cosas, si el Virrey hobiera dado más calor".
Por los datos que nos da, podemos fácilmente identificar al cronista como
Cervantes de Salazar, pero para que no quedara ninguna duda Herrera, en sus
correcciones a la Crónica, tachaba desde "como en éste" hasta
"si el virrey hubiera dado más calor", y lo sustituía por la siguiente
anotación al margen del texto:
"Escríbelo
muy bien el Doctor Cervantes, catedrático de la Universidad de México, en
unos diálogos latinos que añadió a los de Luis Vives".
3.3.2. Historia del manuscrito
El manuscrito de Cervantes pasó a manos del licenciado Jerónimo Valderrama,
Visitador de Nueva España, quien lo llevó a la Península en marzo de 1566(45)
. A pesar de sus esfuerzos, y con la visita en 1570 del licenciado Juan de
Ovando al Consejo de Indias, Cervantes no consiguió el cargo de cronista que
había solicitado.
Ovando hizo las terceras Ordenanzas del Consejo el 24 de septiembre de 1571 creando el oficio de Cosmógrafo-cronista mayor de las Indias, que debía recoger historias y documentos escritos sobre hechos y costumbres de aquellas regiones y así componer una "historia oficial"; fue nombrado primer cosmógrafo-cronista el 20 de octubre de 1571 Juan López de Velasco, auxiliar de Ovando(46).
Pasó el manuscrito a Dª Catalina de Sotomayor, quien ya lo poseía en julio de 1570 y le decía a Cervantes en una carta que no se lo mandaba por temor a que se perdiera. Poco después se encontraba en poder del recién nombrado cosmógrafo-cronista López de Velasco, pues Dª Catalina le reclamaba su devolución en cartas de 1575. En 1597 aparece en manos de las sobrinas de Cervantes(47), quienes lo venden al Consejo de Indias habiéndolo ya entregado al cronista mayor Antonio de Herrera(48).
Paso y Troncoso(49) demuestra, mediante el cotejo de algunos capítulos de la Crónica de Cervantes y de las Décadas de Herrera, que este utilizó para la redacción de su obra la crónica de Cervantes, hasta el punto de copiar literalmente algunos fragmentos. Según Paso y Troncoso, cuando Herrera acabó los dos primeros tomos de sus Décadas, que abarcaban hasta 1531, debió devolver la obra de Cervantes al Consejo de Indias, ya que solo contenía relatos sobre la conquista de la Nueva España hasta 1522 o 1523, por lo cual ya no le resultaba útil. Así, consta que estaba ya en el Consejo hacia 1602.
A continuación debió ser sacado el manuscrito del archivo del Consejo por D. Gaspar de Guzmán y Pimentel, conde duque de Olivares (1587-1645), porque figura en el Catálogo de su biblioteca, hasta que hacia 1643-1645 volvió al Consejo de Indias. Aproximadamente un siglo más tarde estaba en poder de D. Andrés González de Barcia, hasta que lo adquirió el 23 de abril de 1723 la Biblioteca Real ( que más tarde se convertiría en Biblioteca Nacional).
La Crónica pasó inadvertida hasta que, en 1909, D. Francisco del Paso y Troncoso la redescubrió. Este historiador mexicano nació en Veracruz en 1842 y murió en Florencia en 1916. Estudió medicina y fue profesor de náhuatl y director del Museo Nacional de Historia de México. Por encargo del gobierno mexicano realizaba investigaciones en diversos archivos y bibliotecas de Europa para recoger documentación inédita sobre la etapa colonial en Nueva España(50).
Paso y Troncoso mandó
copiar el manuscrito al copista D. Manuel de Lara y Pérez, revisó la transcripción
y comunicó su descubrimiento al Secretario de Estado y del Despacho de Instrucción
Pública y Bellas Artes de su país en agosto de 1909. Unos años más tarde,
Dª Zelia Nuttall, que sin duda desconocía el descubrimiento de Paso y Troncoso,
encontró el manuscrito en la Biblioteca Nacional y dio la noticia de su hallazgo
en el XVIII Congreso Americanista que se celebró en Londres en 1912(51).
3.3.3. Ediciones
De la Crónica de la Nueva España no se han publicado más que dos ediciones, ambas de principios de siglo. La edición de Manuel Magallón(52) fue publicada en 1914 con una tirada de 500 ejemplares. Esta edición es la que se reproduce en la "Biblioteca de Autores Españoles" (BAE), tomos CCXLIV-CCXLV, con un estudio preliminar e índices de D. Agustín Millares Carlo(53).
La otra edición es la de Paso y Troncoso(54), en 3 volúmenes, publicado el primero de ellos en 1914 - el mismo año que la edición de Magallón - y los otros dos desde esa fecha hasta 1936. La edición de Paso y Troncoso es muy correcta, con un amplio estudio preliminar.
Siendo muy valiosas esas dos aportaciones, creemos sin embargo que debería hacerse una nueva edición, revisando las transcripciones de Magallón y Paso y Troncoso o realizando el trabajo de nuevo(55).
Existe una antología
publicada en México con fragmentos de la Crónica(56).
3.3.4. La Crónica en la historiografía indiana del s. XVI
Intentaremos aquí analizar las circunstancias en que se escribió, las posibles
influencias recibidas por Cervantes y el valor de la Crónica como obra
que puede ayudar al mejor conocimiento de los primeros momentos de la Conquista.
Al analizar la Crónica, Díaz-Thomé(57) se nos presenta como el autor más crítico con ella, con el interés puesto en negar el valor histórico de la obra. La opinión de Díaz-Thomé es, sin duda, tendenciosa. Basa toda su argumentación en la similitud entre pasajes enteros de la Crónica de Cervantes y la de Gómara para hablar de "plagio" de Gómara por Cervantes. No tiene en cuenta Díaz-Thomé el concepto que de la historia se tiene en el siglo XVI. A lo largo de la Edad Media y también en la época del descubrimiento de América era una práctica normal por parte de los historiadores y cronistas el uso de otras fuentes, otras historias, obras anteriores que aprovechaban en parte o en su totalidad para redactar sus propias obras(58). Y es que los historiadores realizaban, además de sus aportaciones originales, un importante trabajo de compilación.
Centrándonos en la época que nos ocupa, el Humanismo influyó decisivamente en la evolución del concepto que de la Historia se tenía en aquellos momentos(59).
Desde el propio Colón, que sintió la necesidad de relatar sus experiencias en el Nuevo Mundo, casi todos los conquistadores contaron sus hazañas; los hombres de letras, pertenecientes al clero en muchas ocasiones, expusieron sus andanzas y las que los mismos conquistadores les contaron. En cuanto a las influencias que tuvieron unos cronistas sobre otros, veamos algunos ejemplos:
El P. Las Casas realizó un amplio resumen sobre la relación que Colón hizo de su primer viaje. En su Historia de las Indias, Las Casas ofrece algunas impresiones del Almirante que desconoceríamos si no se hubiesen conservado a través de esta obra.
El italiano Antonio Pigafetta participó en la expedición de Magallanes, redactando un diario que más tarde recompondría con la ayuda de relatos de otros aventureros.
Pedro Mártir de Anghiera o Anglería (1447-1526), milanés, redactó la primera "historia de las Indias" desde España, a partir de la información de primera mano que le facilitaron Colón y otros expedicionarios.
Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés (1478-1557) escribió una Historia General y Natural de las Indias, cuya primera parte fue impresa en 1535. Este autor escribió en castellano a pesar de recibir algunas críticas. Según Sánchez Alonso(60) es la "antítesis del humanismo". Refiriéndose a Pedro Mártir dice:
"Pero
será a lo menos lo que yo escribiera historia verdadera e desviada de todas
las fábulas que en este caso otros escriptores, sin verlo, desde España a
pie enxuto, han presumido escrebir con elegantes e no comunes letras latinas
e vulgares, por informaciones de muchos de diferentes juycios, formando historias
más allegadas a buen estilo que a la verdad de la cosa que cuentan;porque
ni el ciego sabe determinar colores, ni el ausente assí testificar estas materias,
como quien las mira"(61).
Así pues, en opinión de Fernández de Oviedo, lo más importante no es la elegancia
en el relato, sino que éste se base en datos exactos, por lo cual utiliza
noticias de momentos vividos personalmente, o proporcionadas por personas
cercanas de confianza(62).
Por su parte, Francisco López de Gómara (1511-c.1565) escribió una Historia general de las Indias y conquista de México, publicada en Zaragoza (1552) con datos aportados por Cortés, ya que él nunca estuvo en América. Alabó exageradamente a Hernán Cortés y partió de un punto de vista sobre la Conquista totalmente distinto al del P. Las Casas. Utilizó, entre otras fuentes, a Fernández de Oviedo, Pedro Mártir de Anglería, y las cartas del propio Cortés.
Bernal Díaz del Castillo, que sintió una gran admiración por Cortés, no obstante se mostró indignado con la parcialidad de Gómara, que destacaba la acción individual del héroe, sin tener en cuenta la empresa colectiva que supuso el descubrimiento y la conquista de América. Decía Díaz del Castillo: "En todas las batallas o reencuentros éramos los que sosteníamos a Cortés, y ahora nos aniquila este cronista [Gómara]"(63).
Analicemos, finalmente, la Crónica de Cervantes y su valor histórico(64). Es verdad que sigue a Gómara en muchos momentos de su relato, pero a menudo también se desvía para contar experiencias propias, lugares conocidos, datos de primera mano proporcionados por algunos conquistadores (Alonso de Ojeda, Alonso de la Mata, Jerónimo Ruiz de la Mota). Aun siguiéndole, no siempre da la razón a Gómara, sino que le contradice, cambia sus datos.
Cervantes en su obra cita una sola vez a Fernández de Oviedo(65), y también una vez a Juanote Durán(66). En 46 ocasiones nos remite a Motolinía, la primera vez en el capítulo XIII del libro II al hacer referencia a las capitulaciones entre Diego Velázquez y Hernán Cortés, echándole en cara a Gómara su falta de información correcta por haber usado como fuente a Motolinía(67).
Finalmente, cita a López de Gómara en 29 pasajes de su obra, a partir del capítulo I del libro II, que trata de la primera noticia que tuvieron los españoles de la costa de la Nueva España.
La Crónica pasó a manos del cronista Antonio de Herrera a raíz de la compra del manuscrito por el Consejo de Indias en 1597, después de 31 años de estar "en la sombra" (Paso y Troncoso), quizás porque quedaba en la Nueva España el mal recuerdo de la conjuración del segundo Marqués del Valle:
"Cervantes
exaltaba sin medida los servicios de los conquistadores, mostrando predilección
por el principal caudillo y por sus dos lugartenientes: Alonso de Avila y
Pedro de Alvarado, cuyos dos apellidos, llevados por un sobrino de ambos,
habían dado a este último tan triste celebridad, quedando en el solar de su
casa, destruida por mandamiento de la Real Audiencia, como padrón de ignominia"(68).
Antonio de Herrera (1549-1625) utilizó ampliamente la Crónica para
la redacción de los dos primeros tomos de su obra Historia general de los
hechos de los castellanos en las islas y tierra firme del mar océano (1601-1615),
conocida como las Décadas, en la que describió la geografía de las
Indias y una historia que comprendía los años entre 1492 y 1554.
No puede hablarse tampoco en este caso de "plagio" de Cervantes por Herrera; lejos de esconder la procedencia de sus datos, Herrera considera a Cervantes "varón diligente y erudito" y, como indicamos en 3.3.1., es quien, en una anotación al margen del capítulo XXIV del libro IV, nos da a conocer el nombre de Cervantes de Salazar como autor de la Crónica.
En la época en que escriben estos historiadores de Indias, bastaba normalmente con citar alguna que otra vez a los autores usados como "bibliografía" para poder copiar capítulos enteros de sus obras, especialmente en las compilaciones. Herrera copió a Cervantes, este a Gómara, y este último a su vez a Motolinía o Fernández de Oviedo; y mientras todos fueron añadiendo nuevos datos a las noticias que les proporcionaban sus fuentes, Herrera fue casi exclusivamente un compilador que ordenó los materiales que le llegaron.
Hay que tener en cuenta también que hasta el último tercio del siglo XVI las investigaciones de los cronistas tenían normalmente un carácter privado, obtenían sus noticias de las autoridades o de testigos presenciales de los hechos que relataban, cuando no habían participado ellos mismos en dichas acciones. Se referían a lugares geográficamente no demasiado extensos, y no tenían la posibilidad de comparar sus obras con otras contemporáneas que no hubieran visto la luz. Por esta razón al hacer las terceras Ordenanzas del Consejo en 1571, se creó el cargo de cosmógrafo-cronista mayor de las Indias para que trabajara en la descripción exhaustiva de las nuevas tierras. Se pidieron documentos a los archivos, y copias u originales de historias que relataran, además de los hechos ocurridos en la región, costumbres y tradiciones de los indios. Con toda seguridad fue así como llegó la Crónica de Cervantes de Salazar a manos de Herrera, siendo éste Cronista mayor de Indias. Así se iniciaron las historias generales.
En cuanto a las anotaciones al margen y los fragmentos marcados o tachados por Herrera en el manuscrito de Cervantes, cree Paso y Troncoso(69) con mucho fundamento que el compilador simplemente pretendía de esa forma señalar los pasajes que debía aprovechar y los que despreciaría de la Crónica de la Nueva España para la redacción de su propia obra.
En resumen, Cervantes
de Salazar era "un autor erudito, cuidadoso, aficionado a las arengas
y diálogos a la manera antigua y con predilección por lo sorprendente y misterioso"(70),
y todo ello se reflejó en su Crónica. Apoyaba las tesis de Gómara y
de los imperialistas sobre la Conquista.
4. ESTUDIOS SOBRE LA OBRA DE CERVANTES
Se han realizado escasos estudios sobre la obra de Cervantes de Salazar en
general, y particularmente sobre la Crónica.
Aparte las casi siempre breves referencias a nuestro autor contenidas en obras de carácter general sobre historia, lengua o literatura española e hispanoamericana(71), y consultados repertorios bibliográficos como la Bibliografía del prof. Simón Díaz(72) o el Manual del librero de Antonio Palau y Dulcet(73), podemos citar los siguientes estudios:
a) sobre su biografía: la publicada por D. Joaquín García Icazbalceta en su edición de los Diálogos(74), y el trabajo del prof. Millares(75), además de las noticias que podemos hallar en las ediciones de la Crónica de Paso y Troncoso y Magallón, las Biographical notes de la Sra. Nuttall(76), o las referencias de Icaza(77).
b) sobre la Crónica: además de los estudios citados en el apartado a), podemos señalar los artículos de Díaz Thomé(78) y Pérez de Guzmán(79), y nuestra tesis doctoral sobre el léxico del primer libro de la Crónica(80).
c) otros aspectos:
sobre otras obras de Cervantes destacaremos la edición de Millares(81)
de las Cartas recibidas por el cronista, el trabajo de Conway(82)
sobre la relación entre Cervantes y Eugenio Manzanas, y un artículo de Millares(83) sobre el escrito más antiguo de Cervantes.
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NOTAS
1. Excelente estudio sobre la biografía de Cervantes
en MILLARES CARLO: Apuntes para un estudio.
2. Bibliografía mexicana, p. 112.
3. Bibliografía hispano-americana, p. 328.
4. Bibliografía mexicana, p.114.
5. Estudio preliminar a CERVANTES DE SALAZAR, F.: Crónica, pp. 7-103 (Se trata del trabajo publicado por el prof. MILLARES con el título Apuntes para un estudio, corregido y con nuevos datos).
6. Dice textualmente el codicilo: "... por cuyo amor se refiere a Alonso de Villaseca dexé mi tierra y buen asiento por honrrarme con un deudo tan poderoso y tan solo y tan pariente...".
7. CERVANTES DE SALAZAR, F.: Crónica, Apéndice I, B, nº 1, pp. 39-40.
8. Noticias, pp. XXXIX-XL.
9. CERVANTES DE SALAZAR, F.: Crónica, Apéndice I, B, nº 6, pp. 41-42.
10. Op. cit., Apéndice I, B, nº 8, p. 42.
11. Op. cit., Apéndice I, B, nº 9-11, pp. 43-44.
12. Op. cit., Apéndice I, B, nº 16, p. 52.
13. Op. cit., Apéndice I, B, nº 18, un documento real fechado en Madrid el 22 de agosto de 1570 por el que el monarca ordena suspender el nombramiento de maestrescuela a favor de Cervantes.
14. Op. cit., Apéndice I, B, nº 22, pp. 60-61.
15. Op. cit., pp. 23-26.
16. Cartas de Indias, p. 197, nº XXXVII. (Reproducido por MILLARES en CERVANTES DE SALAZAR, F.: Crónica, p. 24).
17. CERVANTES DE SALAZAR, F.: Crónica, Apéndice I, B, nº 19, pp. 53-54.
18. Op. cit., Apéndice I, B, nº 21, pp. 59-60.
19. TAJONAR, H. - PORTAL, B.: México, p. 56.
20. La colonización, p. 30.
21. Dice de él HERNÁNDEZ SÁNCHEZ-BARBA en su obra Historia y literatura, p. 96: "muy representativo de un tipo de escritores de escaso nivel intelectual y baja repercusión social, que en busca de una más cómoda situación económica acudía a América poniendo sus conocimientos y artificios literarios al servicio de quien pudiese proporcionarle un mayor beneficio, incluido, como en su caso ocurrió, la adopción del estado eclesiástico".
22. Para redactar este apartado seguiremos básicamente el artículo Cervantes de Salazar como humanista, pp. 87-138 de la obra de GAOS, V.: Claves de literatura española.
23. Op. cit., p. 126.
24. Reproducido por Millares en CERVANTES DE SALAZAR, F.: Crónica, p. 26.
25. GAOS, V.: Claves de literatura española, p. 93.
26. Op. cit., p. 94.
27. Op. cit., p. 89.
28. La 1ª edic. de esta obra es rarísima, y un ejemplar de la misma se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid con el nº de Reg. 6243.
29. se titulan: Saltus, Ludus spherae per anulum ferreum, Obeliscorum sive lignearum pyramidularum Ludus y Pilae palmariae Ludus (ESTEVE BARBA, F.: Historiografía indiana, p. 618).
30. CERVANTES DE SALAZAR, F.: México en 1554. (Para reimprimir esta obra, Joaquín García Icazbalceta dispuso de un ejemplar de la 1ª edic., que se consideraba totalmente perdida. Ese ejemplar que perteneció a García Icazbalceta se conserva actualmente en la Biblioteca de la Universidad de Texas).
31. Claves de literatura española, p. 97.
32. Fragmento de los Diálogos transcrito por V. GAOS en Op. cit., p. 109.
33. CERVANTES DE SALAZAR, F.: México en 1554. (Publicado en las Noticias del autor y la obra, p. XLVI, por J. GARCÍA ICAZBALCETA, que cuidó de la edición de esta obra en 1875).
34. CERVANTES DE SALAZAR, F.: Túmulo Imperial de la gran ciudad de México.
35. Edición de F. DEL PASO Y TRONCOSO de la Crónica, p. IX.
36. Vid. GARCÍA ICAZBALCETA, J.: Bibliografía Mexicana del siglo XVI.
37. Figura también J-116 en el primer folio como antigua signatura.
38. MILLARES reproduce en CERVANTES DE SALAZAR, F.: Crónica, pp. 175-176 el resto de dichas capitulaciones, copiando esa parte del documento completo publicado por Luis TORRES DE MENDOZA en su Colección de Documentos de América, t. XII, p. 225.
39. Al margen del primer folio, en letra posterior - posiblemente del s. XVIII - se puede leer: "Crónica de la Nueva España, su descripción, la calidad y temple de ella, la propiedad y naturaleza de los indios, etc. Tiene 444 folios".
40. Edición de M. MAGALLÓN de la Crónica, pp. XVII-XX.
41. El Ms. había sido enviado a la Península y no se le había devuelto al cronista, como demuestra el hecho de que aparezca en manos de sus sobrinas María de Peralta y Marina de Espinosa - hijas de Catalina de Sotomayor - que el 16 de octubre de 1597 recibieron del Consejo de Indias "quarenta ducados, que valen quinze mil maravedís, que les mandamos dar por una vez, por un libro de la ystoria de la Nueua España que escriuió el doctor Cerbantes, su tío, que an entregado a Antonio de Herrera, coronista mayor de las Yndias" (Sevilla, Archivo de Indias, Reg. General, libro 31. Publicado por M. MAGALLÓN en su edic. de la Crónica, p. XIII).
42. Parece claro que dejó de trabajar en la Crónica hacia 1567.
43. Edic. de F. DEL PASO Y TRONCOSO de la Crónica, pp. XIX-XLIII.
44. CERVANTES DE SALAZAR, F.: Crónica.
45. Quizá fuera entregada oficialmente por el cronista para que Valderrama la hiciera llegar al Rey, con el fin de que este le concediera el cargo de "coronista en latín o en castellano" ya que "ha diez y seis años que estoy en estas partes, ocupado siempre en leer en estas scuelas que Vuestra Magestad fundó, y de siete años a esta parte en escreuir la Crónica de esta Nueua Spaña" (Carta de Cervantes al Rey de 29 de marzo de 1567, conservada en Sevilla, Archivo de Indias, 60-4-4, y reproducida por MILLARES en CERVANTES DE SALAZAR, F.: Crónica, Apéndice I, B, nº 16, p. 52).
46. Edic. de F. DEL PASO Y TRONCOSO de la Crónica, pp. XXXVI-XXXVIII.
47. Vid. nota 41.
48. En 1591 se habían separado los dos empleos de cosmógrafo y cronista. Antonio de Herrera fue nombrado Cronista mayor el 15 de mayo de 1596.
49. Edic. de la Crónica, pp. XL-XLIII.
50. Después de su muerte se publicó Epistolario de la Nueva España en 16 vols.
51. NUTTALL, Z.: La Crónica o Historia de las Indias. (Sobre la polémica que se desató a partir del trabajo de la Sra. Nuttall y las muchas correcciones que le hizo D. F. del Paso y Troncoso, vid. la Introducción a su edic. de la Crónica, pp. I-LVI).
52. CERVANTES DE SALAZAR, F.: Crónica de la Nueva España que escribió el doctor don . Edic. y prólogo de M. Magallón. Madrid, Tip. de la "Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos", 1914, XXIV + 843 p., 2 facs. (Publ. de The Hispanic Society of America).
53. Ese estudio que se incluye en la edic. de la BAE es el mismo que el prof. Millares publicó con el título Apuntes para un estudio biobibliográfico de F. Cervantes de Salazar, corregido y ampliado.
54. CERVANTES DE SALAZAR, F.: Crónica de Nueva España. Manuscrito 2011 de la Biblioteca Nacional de Madrid, letra de la mitad del siglo XVI. "Papeles de Nueva España" 3ª serie. Historia. Compilados y publicados por Francisco del Paso y Troncoso. Tomo I. Madrid, Hauser y Menet, 1914, 363 p. (Tomos II y III: México, Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía, 1914-1936).
55. Creemos que tanto desde el punto de vista de los estudios filológicos como lingüísticos, sería conveniente hacer una transcripción paleográfica y no sencilla (con regulación ortográfica, etc.).
56. Diálogos y Crónica de la Nueva España.
57. DÍAZ-THOMÉ, J.H.: Francisco Cervantes de Salazar y su Crónica.
58. Citaremos solo un ejemplo: el autor de la Crónica Silense, escrita hacia 1115, utilizó para su redacción el Chronicon universal de San Isidoro, los Diálogos de San Gregorio y la obra de San Julián citando su procedencia, y los Historias de San isidoro, la Crónica Albeldense (siglo IX), la Crónica de Alfonso III de León (siglos IX-X), la Crónica de Sampiro (siglos X-XI) y algunas árabes, sin que aparezcan citadas en el texto. la obra de Sampiro fue transcrita íntegramente en la Crónica Silense. A pesar de todo ello, B. SÁNCHEZ ALONSO en su Historia de la historiografía, I, p. 116, dice de la Silense que "restando cuanto debe a estas fuentes se refiere a las citadas anteriormente en esta misma nota, aún tiene no poco de original".
59. Vid. las ideas reflejadas sobre este tema por Luis Vives en sus obras (citado por B. SÁNCHEZ ALONSO en: Historia de la historiografía, I, 361-363).
60. SÁNCHEZ ALONSO, B.: Historia de la historiografía, I, p. 452.
61. Fragmento perteneciente a la edición de 1851, tomo I, p. 4, citado por B. SÁNCHEZ ALONSO: Historia de la historiografía, I, p. 452.
62. Para una más amplia información, vid. SÁNCHEZ ALONSO, B.: Historia de la historiografía, I. pp. 433-460.
63. Citado por F. ESTEVE BARBA en su Historiografía indiana, p. 143.
64. Decía F. DEL PASO Y TRONCOSO en su edición de la Crónica, p. XXXIV: "si en sus líneas generales históricas no hacía más que seguir a otros escritores conocidos, en más de un detalle ofrecía cierta novedad".
65. Libro IV, cap. LII, al referirse a cómo Diego Velázquez envió contra Hernán Cortés a Pánfilo de Narváez.
66. En el libro I, cap. III, dice: "Juanote Durán, en el libro que hizo, que aún no ha salido a la luz, de la Geografía y descripción de todas estas provincias y reinos por veinte e una tablas..." (según MILLARES, en CERVANTES DE SALAZAR, F.: Crónica, p. 113, dan escasas noticias de esta obra perdida León Pinelo, Nicolás antonio, González Barcia y Beristáin).
67. "Y porque Gómara, que siguiendo a Motolinea, dice, por no haber sido bien informado ni vio, como yo, las capitulaciones que entre Diego Velázquez y Cortés se hicieron, que Hernando Cortés iba por compañero y no por Teniente de Diego Velázquez, y que había gastado con Diego Velázquez mucha cantidad de pesos de oro, para hacer lo que debo a la verdad de la historia, y para que conste el gran valor de Hernando Cortés, pondré al pie de la letra las capitulaciones que con él hizo Diego Velázquez..." (CERVANTES DE SALAZAR, F.: Crónica, p. 168).
68. Edic. de F. DEL PASO Y TRONCOSO de la Crónica, pp. XXXIII-XXXV.
69. Edic. de F. DEL PASO Y TRONCOSO de la Crónica, pp. XL-XLIII.
70. ESTEVE BARBA, F.: Historiografía indiana, p. 166.
71. Véanse, por ejemplo, las siguientes obras: HERNÁNDEZ SÁNCHEZ-BARBA, M.: Historia y literatura e Historia de América; GAOS, V.: Claves de literatura española; ESTEVE BARBA, F.: Historiografía indiana; BAUDOT, G.: Utopía e historia; LOPETEGUI / ZUBILLAGA: Historia de la Iglesia en la América española; CEJADOR, J.: Historia de la lengua y la literatura.
72. Bibliografía de la literatura, vol. VIII, pp. 442-446.
73. Manual del librero hispanoamericano, tomo III, p. 471.
74. CERVANTES DE SALAZAR, F.: México en 1554. Tres diálogos latinos.
75. Apuntes para un estudio biobibliográfico.
76. F. Cervantes de Salazar. Biographical notes.
77. Conquistadores y pobladores.
78. Francisco Cervantes de Salazar y su Crónica.
79. El Ms. perdido de la Crónica.
80. GARCÍA ESPAÑOL, A.M.: Estudio léxico de un cronista de Indias: Francisco Cervantes de Salazar.
81. Cartas recibidas de España.
82. Francisco Cervantes de Salazar.
83. El escrito más antiguo.
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