S e c c i ó n d e L e n g u a E s p a ñ o l a
LA PRAGMÁTICA EN LOS DICCIONARIOS ESPAÑOLES ACTUALES
Josefina Albert Galera
Universidad Rovira i Virgili. Tarragona
0. Introducción
La Pragmática tiene un carácter interdisciplinario. La filosofía, la lingüística, la sociología, la antropología y la psicología hablan de ella. Pero para los filósofos del lenguaje y para los lingüistas en general, el término Pragmática entra como uno de los componentes de la Semiótica, junto con la Sintaxis y la Semántica, triple clasificación que se remonta a Peirce, hombre de una sólida formación en casi todos los campos del saber, y considerado como el mayor pensador norteamericano. El término Semiótica, sin embargo, lo divulgó Morris, asumiéndolo más tarde el filósofo y lógico Carnap(1), que, junto con él y con Bloomfield, intervino en 1939 en la redacción de la International Encyclopedia of Unified Science, hasta que ulteriormente, Morris la volvió a formular (1962:7-40 [1946])(2) en el ámbito de su teoría conductista de los signos(3).
A pesar de que algunos niegan la existencia de un campo propio y coherente de la Pragmática(4), sin embargo, autores tan destacados como Herbert E. Brekle (1972)(5), János S. Petöfi (1975:89)(6) o Teun A. Van Dijk (1980: 239-344 [1977]), hablan de ella como una disciplina que debe investigar las relaciones que se establecen entre las expresiones de lengua y sus condiciones de uso para producir actos de habla. Por su parte, Eugenio Coseriu, en un artículo publicado en el número VII (1955-56: 29-54) de Romanistiches Jahrbuch se refería a la necesidad de inaugurar una nueva teoría que contemplara la lengua como actividad, es decir, reivindicando así una "Lingüística del hablar(7)".
Si, en efecto, muchos lingüistas hablan de la Pragmática Lingüística como un intento de encontrar el sentido de la conducta lingüística, habrá que preguntarse sobre el funcionamiento del lenguaje como medio de comunicación entre los humanos, en cuyo uso todo nuestro cuerpo y toda nuestra mente están implicados. Somos lo que hablamos y nos hablan y lo que nos hablamos a nosotros mismos (Lyons, 1980: 63-66 [1976]). En ese encuentro entre el ser humano y el significado a través del lenguaje(8), también la Pragmática tiene como objeto de análisis nuestra manera intencional de producir significado, en el que el entender va más allá que el propio significado de las palabras.
De todo ello se colige que la Pragmática, actualmente ya establecida y reconocida como una disciplina crecientemente empírica, incluye en sus análisis los factores sociales, psicológicos, culturales, literarios, que determinana la estructura de la comunicación verbal y sus consecuencias.
1. El acto del lenguaje: componentes
La primera operación metodológica que, en un estudio científico del lenguaje como instrumento eficaz de comunicación, debe realizarse es la de aislar cada uno de los componentes de la comunicación e investigar el grado de aportación real al mensaje lingüístico eficaz.
La comunicación mediante signos lingüísticos tiene lugar en una interacción social. A través de la lengua, no sólo se transmiten contenidos, sino que con ella se promete, se ruega, se amenaza, se aconseja, se denuncia, se absuelve. También con ella se dan explicaciones. Es una actividad que se enmarca en la denominada Teoría de los Actos de Habla, que investiga todo lo relacionado con la lengua, considerada ésta como una actividad humana, como una realidad que nos empuja hacia fuera de sus límites(9).
Los actos de habla pueden "tener éxito" o "fracasar", y esto tiene que ver exactamente con la pragmática, porque ella, ya lo hemos dicho, estudia las condiciones en que se producen los actos de habla para tener éxito. Términos como hacer, procesos, propósito, intención, finalidad, etc. son objeto de la Teoría de los Actos de Habla(10), que estudia sobre todo las acciones lingüísticas de tipo intencional, un término fundamental en el análisis del lenguaje.
La interacción lingüística que se produce entre emisor y receptor resulta de una serie de actos de habla de diferentes interlocutores, ordedos, entre otras cosas, según unas reglas convencionales, respetando el Principio de Cooperación, lo que implica (implicaturas) y presupone (presuposiciones) toda una serie de informaciones no expresas, pero que se generan con las inferencias pragmáticas. Entre emisor y receptor se dan toda una serie de procesos que explican cómo se comprenden, almacenan, reproducen y producen los enunciados o, mejor dicho, los textos (Van Djik, 1983: 20-21 [1978])(11). Estos procesos cognitivos de la elaboración de los textos nos proporcionan, a su vez, una base para el análisis de los procesos sociales(12).
Es fundamental analizar también las huellas que emisor y receptor dejan en el texto. Así, por ejemplo, la presencia de un YO que se dirige a un TÚ puede imprimir una cierta fuerza persuasoria al mensaje, al introducirse, consciente o in conscientemente, el autor en el texto en un intento de modificar la conducta de la persona que recibe el mensaje (Keardon, 1983:30-32 [1981])(13).
Todos los aspectos mencionados son objeto de la Semántica Extensional (Petöfi , 1978: 87-89)(14), disciplina que se ocupa de las relaciones referenciales que se establecen entre la lengua y las cosas, conectadas, a su vez, con la situación comunicativa. Es el contexto o segundo de los niveles en el estudio de una texto desde la Pragmática Lingüística (Albert, 1995:99).
Serán, pues, elementos propios del contexto todo lo que tiene que ver con el comportamiento lingüístico. Es decir, el Contexto se ocupa de los actos que se derivan o que condicionan la producción y la recepción de un enunciado lingüístico, como son: el tipo de "relaciones" que mantienen emisor y receptor (autor / lector), sin duda condicionadas por la categoría social a la que cada uno de ellos pertenezca, las "actitudes" mutuas en esas relaciones y frente a las normas, obligaciones y costumbres sociales, etc., en tanto que son capaces de condicionar la interpretación de un mensaje.
En una Teoría General del Texto, cuyas condiciones de "expresibilidad", como acabamos de decir, son estudiadas por la Pragmática, se hace imprescindible analizar las estructuras textuales propiamente dichas, las expresiones lingüísticas concretas, sin las cuales, obviamente, no podría establecerse comunicación lingüística alguna.
Muchas disciplinas, además de la Lingüística, han aportado importantes ayudas para la descripción de las estructuras del texto. Éste, entendido como la unidad de comunicación eficaz, debe contar con una gramática que explique el sistema de reglas, en sus diferentes niveles, que son la base de la producción y la comprensión de los enunciados de una lengua natural. Corresponderá a la Semántica ocuparse, no sólo del nivel del significado, sino investigar además los porqués del sentido de ese texto, investigación que propiciará la introducción de la Sintaxis al tener que abordar lo que tiene que ver con la ligazón de las proposiciones y la coherencia de las frases. Así, la denominada Semántica Intensional, en su investigación, utiliza exclusivamente las informaciones lingüísticas, haciendo abstracción de cualquier otro elemento no lingüítico. Se trata de una representación puramente semántico-intensional o cotexto, en terminología de Petöfi. En este nivel se estudian las diferentes conexiones, lineales(15) y globales, que producen la coherencia de un texto (Van Dijk (1980: 125-238 [1977]).
La comunicación textual depende también de otros elementos no lingüísticos (parámetros extralingüísticos), como son el tiempo y el lugar de la enunciación, la tradición literaria en el caso de textos muy concretos, y cualesquiera otros recursos extratextuales que los escritores / hablantes utilizan para conseguir un acto de expresión (o de escritura) feliz, y que se enmarcaría en la Tradición Retórica, por ejemplo. Dichos elementos constituyen lo que denomino el extratexto.
Resumiendo todo lo expuesto, hay que hablar, en el estudio y análisis del lenguaje, de tres niveles: COTEXTO, CONTEXTO y EXTRATEXTO (Albert, 1995:99), en cuyo entrecruzamiento (espacio relleno) se sitúa el acto de habla. El diagrama siguiente expresa las relaciones entre los diferentes niveles de estudio (Albert, 1990: 100)(16):
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Figura 1.La Pragmática en los Diccionarios de Lengua Castellana
El Diccionario es un texto, un discurso acabado, cuyo objeto no es, como suele creerse, la lengua y el mundo, sino lo que dice de la lengua y el mundo. Cada capítulo del Diccionario va encabezado por una palabra-entrada, que se puede considerar como la macro-estructura del capítulo que encabeza.
Si como dice Dubois: "Il [le dictionnaire] est le lieu privilégié de référence et au savoir linguistique et culturel" (1971:8), el lexicógrafo, en su labor de registro de las unidades léxicas, debe tener como telón de fondo el sistema político, económico y sociocultural de la comunidad lingüística respectiva a la que sirve el diccionario. Es decir, el Lexicógrafo debe saberlo todo si quire ser eficaz en su trabajo.
El Diccionario, en su doble vertiente del análisis del significante léxico y de la definición de lema, es objeto de la Pragmática, pues él, a través de la transcodificación, ejerce de intermediario imprescindible entre dos informaciones diferentes que afectan a grupos sociales también diferentes. El, por fidelidad a su condición de Diccionario, no sólo proporciona la información pertinente para resolver cualquier duda sobre ortografía, categoría gramatical de la la palabra, campo del saber al que se refiere o límites geográficos, etc., sino que da normas, regula, rechaza, sanciona, en definitiva, determinados usos lingüísticos, sin dar mucho margen de tolerancia. El Diccionario es un pedagogo, pero sobre todo es un legislador implacable que hace cosas con palabras sin necesidad de explicitarlo (Dubois, 1971: 49-56). De ahí que, cada una de sus unidades se constituya en un auténtico acto de habla.
El Diccionario, como macrosigno que es, puede y debe ser objeto de análisis por parte de la Pragmática Lingüística, de acuerdo con los presupuestos establecidos en la parte teórica de este trabajo. Estudiaremos, en primer lugar, el texto puro sin otros añadidos. Es decir, abordaremos el análisis de los aspectos y componentes cotextuales.
Según hemos dicho más arriba, la Pragmática Lingüística, cuyo objeto es el análisis de actividades verbales, debe proporcionar las condiciones de satisfactoriedad para la expresión-acto o expresión realizativa(17), un parámetro que, en principio, sólo afecta a la definición de signo, segundo enunciado (Seco, 1987: 15-34), pues la unidad léxica en cuanto signo, aunque funcione como una expresión discursiva, no se presta a ser analizada en sus constituyentes y estructuras textuales, sencillamente porque carece de ellos: es una sola palabra. No podrá, por tanto, en este caso, hablarse de coherencia lineal, pero sí de coherencia global.
Situados ya en el cotexto, digamos que el Diccionario utiliza un metalenguaje generador de una serie de Enunciados del Texto (ET), que incluye todos los parámetros explicitados en la manifestación textual, y que en el Diccionario responde a dos tipos diferentes de enunciados: la unidad léxica en cuanto signo y la definición de signo (Seco, Ibídem).
Veamos cómo funcionan los diferentes parámetros en el DRAE(18).
En lo que se refiere al Tipo de Texto (TT), podemos decir que se trata de un texto "performativo" en cuanto que se opone a "narrativo", en el caso de aquellas palabras-entrada que aparecen seguidas de una definición impropia, es decir, que no pertenecen a la metalengua de contenido, que es la propia de las "acepciones".
Obsérvese cómo define la Academia palabras como: ¡hola!, ¡oh!, ¡ay!, zas o zape: "Tiene uso como salutación familiar", "se usa para manifestar muchos y muy diversos movimientos de ánimo" [...], "se emplea para ahuyentar a los gatos", etc. Se trata, pues, de palabras indefinibles, de las que se ofrece únicamente una "explicación". Se dice no qué significan, sino qué son, cómo y para qué se emplean. También hay palabras que ni se definen ni se explican: sencillamente se describen, como ocurre con aparato, planta. Taladro, por ejemplo, se define como un "Instrumento agudo o cortante con que se agujerea la madera u otra cosa". Otras signos van acompañados de indicaciones paralingüísticas, como es el caso de chis ("Suele ir acompañada con algún ademán, como el de poner el dedo índice en los labios"). A hipar, por ejemplo, "Llorar con sollozos semejantes al hipo", se le añade "Pronúnciase aspirando la h". Es un tipo de definición perteneciente a metalengua de signo.
En el DRAE también encontramos un Tipo de Texto, que podemos calificar con Austin de constatativo. Este nivel afecta tanto al significante léxico como unidad que transmite una información implícita (ordena, manda, prescribe), como a la definición de la unidad léxica (en la acepción concreta se establecen, por ejemplo, los márgenes de seguridad). El Tipo de Discurso (TD) tiene que ver con el lenguaje (metalenguaje) utilizado en el DRAE. Se trata de un discurso "profano" frente al discurso, por ejemplo, de un escrito sobre Teología que tendríamos que calificar de "religioso". La información sobre el contenido o el uso de una palabra que proporciona un Diccionario constituye un sistema parcial dentro de los sistemas de comunicación de la sociedad completa (comunicación científica, usual, literaria, gramatical, etc.).
Los Parámetros Intra-Textuales (PT), que se ocupan de la configuración de la materia narrativa, conectan directamente con todos aquellos recursos lingüísticos que un autor utiliza a fin de interesar más a los lectores de su obra. No es éste el caso del Diccionario, pero obsérvese que este parámetro, en el diagrama de la Figura 1 sale fuera de su campo para introducirse en el CONTEXTO. Los parámetros Textuales, al referirse a todos aquellos aspectos que aparecen en la manifestación textual, lógicamente comparte los dos ámbitos, cotexto y contexto. Así los PT conectan directamente con el Sujeto de la Enunciación (I = Lexicógrafo), que se introduce en el DRAE a través de los ejemplos que selecciona. Éstos, que cumplen una función lingüística y de significación cultural, contienen toda una serie de aserciones sobre el mundo y las cosas. También reflejan la ética y la estética del lexicógrafo. "Ils forment un texte idéologique, constituent une morale, une politique, etc." (Dubois 1971:92).
Vayamos de nuevo al DRAE. Así, por ejemplo, ¿por qué no decir: María MONTABA un purasangre, en lugar de "Pedro MONTABA un alazán", como figura en la acepción 3 del artículo montar (vigésima primera edición)? En el caso de la palabra cruel del DRAE, cuya acepción nº 3 ("Insufrible, excesivo") trae como ejemplo la frase: Hace un frío cruel. En la hipótesis de que el lexicógrafo hubiera sufrido tortura, con toda probabilidad diría algo así como: Sufrí una tortura cruel. Julio Casares (1969:144-149) proporciona ejemplos ilustrativos de la presencia del Lexicógrafo en algunos Diccionarios.
La Identidad de los Interlocutores (II) explicita las "relaciones" que se establecen entre emisor (lexicógrafo) y receptor (lector). Es obvio que no actuará lingüísticamente de la misma manera en las definiciones, en los ejemplos, en las remisiones, etc., el autor de un Diccionario Escolar que el de uno Enciclopédico o Científico, o el mismo DRAE, pues el Destinatario, a su vez, condiciona la labor del Lexicógrafo(19).
Las Presuposiciones y/o Implicaturas (Pp) apuntan hacia ese dispositivo completo de convenciones y leyes, que constituyen el marco institucional regulador del debate de los individuos, y que están presentes en cualquier interacción lingüística. El Diccionario no constituye una excepción en este sentido. Cada uno de sus artículos se erige en un acto de habla eficaz, que implica y supone una serie de informaciones generadas pragmáticamente a partir de conocimientos compartidos por autor y lector. Entre las suposiciones se encuentran, por ejemplo, el conocimiento compartido de la lengua, la creencia en la utilidad del Diccionario, las condiciones de adecuación necesaria para que se lleve a cabo el hecho del lenguaje, el reconocimiento tácito de la superioridad jerárquica atribuida al DRAE, etc. Pero, sobre todo, el acto semántico, explícito o no, de hacer una promesa, dar una orden o, sencillamente, transmitir una determinada información, adquiere su dimensión pragmática merced a la suposición adicional de que el oyente/receptor no posee esa información.
El DRAE como ningún otro texto cumple a la perfección ese requisito. Así se convierte en el lugar adecuado donde la Intención Comunicativa de lograr un Efecto (ICE) es más real que en ningún otro sitio. Lo que pretende la RAE y los porqués de sucesivas ediciones se explicita en el PREÁMBULO de cada una de ellas, y que casi nunca leemos. "Ignoramos - dicen Haensch, Wolf, Ettinger y Werner (1982:11)- el gran provecho que se puede sacar de un diccionario, porque no nos tomamos la molestia de estudiar su parte introductoria" .
Una vez más vayamos a lo práctico. El DRAE en su vigésima edición dice textualmente: "Los cambios en la vida y en la sociedad, las novedades constantes en la ciencia y en la técnica, le han impuesto [a la Academia] el estudio y la aceptación de multitud de novedades en el léxico", y en la siguiente edición (1992), que tiene como motivación la "celebración del V Centenario del descubrimiento de América", dice que "muchas de las enmiendas obedecen a la necesidad de poner al día lo anticuado".
Los Indicios (In) remiten a sistemas culturales externos o extralingüísticos y tienen que ver con la investigación que desde la Pragmática puede llevarse a cabo sobre los que intervienen en la comunicación lingüística, puesto que tanto emisor como receptor, según hemos visto, puede condicionar el contenido de los "actos de habla" en los que el lexicógrafo se refleja. Por esta razón aparece "enlazado" con II (Identidad de los Interlocutores/Intervinientes) y, a su vez, con la Tradición Literaria (TLi), introduciéndose de esta manera en el EXTRATEXTO. La Tli (Tradición Literaria), en el DRAE se identifica con la tradición lexicográfica, en la que se enmarca cualquier obra sobre el léxico.
De este modo, y en ese entrecruzamiento de los diferentes componentes en el acto comunicativo a través de la lengua del DRAE, llegamos, como puede observarse, al centro del tercero de los círculos de nuestro "diagrama lingüístico". Los parámetros Socio-Culturales (SoCu) se refieren a todo lo que está fuera del texto, pero que de alguna manera incide en él y lo condiciona, tanto en lo que se refiere a la aparición y / o desaparición de significantes léxicos , de los que el Diccionario debe hacerse eco, como a la historia que hay detrás de muchas de las palabras que define el DRAE.
Situados ya en el ámbito extratextual, busquemos algunos ejemplos del DRAE, cuya presencia está motivada por causas extralingüísticas.
La palabra golpismo, por primera vez en un Diccionario de la Academia, y sólo a partir del 23-F de 1981, aparece definida así:
"Actitud favorable al golpe de Estado". 2. "Actividad de los golpistas".
Como consecuencia de este episodio en la vida nacional española, el adjetivo golpista, se define como:"Perteneciente o relativo al golpe de Estado". 2. "Que participa en un golpe de Estado o que lo apoya de cualquier modo".
La prensa ha jugado en este caso concreto un papel decisivo. Por cierto que la prensa amarilla se define en esta ocasión como,"La caracterizada por su entrega al sensacionalismo".
También los hábitos sociales han empujado hacia las páginas del diccionario una palabra llamada GEL, producto cosmético que un elevado porcentaje de ciudadanos utiliza cada mañana:
2. "Producto cosmético en estado de gel",
palabra que no figura en la edición de 1970. Lo mismo sucede con muchos nombres femeninos de profesiones que antes eran exclusivas de los hombres.
Asimismo, por imperativo social y tecnógico, se han incorporado por primera vez a la edición de 1984, palabras tales como escáner, reciclar, vídeo; ordenador, con la acepción de: "Computador electrónico", apareciendo en la edición vigésimo primera como: "Máquina lectrónica [...]" , y lo mismo programa y programar, marcados, a su vez, con Inform., además de reciclar y truste, un anglicismo éste introducido en el DRAE por presión. Por primera vez en DRAE de 1992 figura gilipollez y gilipolla.
Las estrechas relaciones que mantiene la Real Academia Española con las Academias Hispanoamericanas ha propiciado la inclusión de muchos términos propios de aquellas tierras. Para muestra sirva un botón: joropear y joropo (DRAE, 1984). Y escritores como Camilio José Cela han tenido que ver con la introducción de voces malsonantes, como es el caso de coño y joder, por ejemplo. Recordemos que a Unamuno le debemos la palabra intrahistoria.
Por otra parte, el rechazo social que suscitan algunas palabras, en unos casos por razones de oportunidad política, como es el caso de policiaco, u otras que llevan una carga denigratoria, despectiva, como sucede con verdugo, que, por cierto, se le ha añadido la acepción de "Gorro de lana" en la edición vigésimo primera. Otras van asociadas a determinadas culturas. Culebra y bicha son dos ejemplos de lo que decimos.
La desaparición de algunas palabras, como perra (chica o gorda), que antaño hacían referencia a una moneda de calderilla (5 ó 10 céntimos), inexistente hoy, que figura en el DRAE desde 1914 hasta la edición de 1992. Pero, claro, ahora se define utilizando formas verbales en indefinido y pretérito pluscuamperfecto, obviamente a causa de su desaparición como moneda de cambio.
Dentro del apartado del estudio pragmático de la unidad léxica en cuanto signo, cabe preguntarse por la motivación de las palabras. Sabemos que un buen número de las que figuran en el DRAE están cargadas de historia. La historia no es la palabra, pero su razón de ser está en la historia que la sustenta. Son lo que son gracias a esa historia.
Algunos ejemplos ilustrativos servirán, como siempre, a nuestro propósito.
Adefesio. Despropósito, disparate, extravagancia. 2. fam. Traje, prenda de vestir o adorno ridículo y extravagante, procede de la antigua locución adverbial ad Ephesios, nombre de una epístola de San Pablo dirigida a los habitantes de Éfeso, en la que les reconviene y aconseja continuamente a portarse "como conviene a la vocación con que fuisteis llamados", dice textualmente el Apóstol de los gentiles. La predicación de San Pablo en Éfeso resultó un tremendo despropósito, tanto que casi le cuesta la vida su estancia entre los efesios.
Pagano2. Aplícase a los idólatras y politeístas, especialmente a los antiguos griegos y romanos,
que también se aplica a todo infiel no bautizado, debe su nombre a una época en la que el Cristianismo, adueñado de las ciudades, obligó a los idólatras a refugiarse en las aldeas, y, por esta razón, el nombre de aldeano (pagano < pagus, i 'aldea, pueblo') se hizo equivalente a 'no cristiano'.Estraperlo, una palabra que empezó a usarse en España en 1935 para designar una ruleta fraudulenta cuyos propietados eran Strauss y Perlo, a partir de 1939 pasó a adquirir el significado de "comercio ilegal". O hígado (<lat. ficatum de ficus 'higo'), cuyo étimo lo tomaron los latinos del griego 'hígado engordado con higos', ya que los ciudadanos griegos tenían la costumbre de engordar ocas y cerdos con higos, a fin de obtener un hígado más grande y de mejor calidad para sus recetas culinarias. Asimismo, guillotina, que tomó el nombre de Joseph Guillotin, un médico parisiense que abogó por un método "más humano" para la pena capital; o chovinismo, procedente de Nicolás Chovin, un soldado de Napoleón, herido en diecisiete ocasiones y que, a pesar de la pensión tan miserable que le adjudicaron, fue toda su fiel a su señor de una manera absolutamente irracional y ciega. Y de ahí "La exaltación desmesudad de lo nacional [...]".
"Tanto las acepciones "actuales" como las "restricciones" -como dice Coseriu- están dadas en gran parte por lo extralingüístico" (19862:196). Algunos ejemplos confirman este hecho.
Así, la definición de comunismo en el DRAE de 1970 se definía como un:
"Sistema por el cual se quiere abolir el derecho de propiedad privada y establecer la comunidad de bienes", sin embargo, en la edición vigésima (1984), figura como sigue:
"Sistema de organización social y económica en que los bienes se consideran de propiedad común y predomina lo colectivo sobre lo individual". 2. "Doctrina expuesta en el Manifiesto Comunista (1848) de Marx y Engels, interpretada posteriormente por Lenin (1870-1924) y sus continuadores". 3. "Movimiento político inspirado en esta doctrina".
Y de marxismo podríamos decir otro tanto. En 1970 empezaba así:
"Doctrina de Carlos Marx y sus secuaces...", con la carga peyorativa que para secuaces presenta el DRAE. Por supuesto, que en ediciones posteriores, amén de introducir otras modificaciones en la definición, se ha suprimido la frase: "y sus secuaces".
Por su parte, matrimonio, que se definía así en 1970:
"Unión de hombre y mujer concertada de por vida mediante determinados ritos o formalidades legales". 2. Sacramento propio de legos, por el cual el hombre y mujer se ligan perpetuamente con arreglo a las prescripciones de la Iglesia, en las dos ediciones siguientes se ha suprimido lo "de por vida". Y en la del 92 la acepción número 2 comienza: "En el catolicismo,...".
Encontramos otros elementos (Véase Figura 1) en el recinto del extratexto, como son el Lugar (L) y el Tiempo o momento en que se realiza la comunicación lingüística. Estos dos parámetros, en el caso del DRAE hacen referencia al dominio hispano-parlante, el primero. El Tiempo (T) tiene que ver, no solamente con el momento de elaboración del DRAE, sino sobre todo a hechos puntuales del dominio público, que, de alguna manera, pueden influir, por ejemplo, en la elección de una frase concreta en el momento de ejemplificar.
Pongamos por caso la palabra-entrada beatificar. Supongamos que el lexicógrafo, en el momento de elegir una frase para ilustrar la acepción 3 del DRA ("Declarar el Sumo Pontífice [...]"), se está produciendo una cierta polémica en la sociedad en torno a la beatificación del Fundador del Opus Dei, es muy probable que escriba una frase más o menos parecida a ésta: "El Papa acaba de beatificar a Escribá de Balaguer"(20).
De los restantes integrantes del EXTRATEXTO, el Marco (M) (véase nota 14) juega un papel importante en las estrategias (indicaciones paralingüísticas, reiteración de determinados elementos, la presencia del YO en el texto, etc.) que se adopten a la hora de Planificar los Actos de Habla (ActH) para producir un determinado efecto, como es persuadir a alguien de algo. Eso es lo que explica que esté conectado, a través de ActH, con la Retórica (Rt) por un lado, y, por otro (flecha gruesa de doble punta), con I, que es quien manipula la lengua para actuar con ella. En el caso del Diccionario, el contenido del Marco y los ActH afectan fundamentalmente a la definición, es decir, al "segundo enunciado" (Seco): qué elementos se introducen y cómo, qué ejemplificaciones para que el contenido de la definición resulte claro en su formulación, etc.
Otros parámetros son escasamente aplicables a obras lexicográficas del tipo Diccionario, y en todo caso habría que investigar en esta línea.
Se habrá observado que en el diagrama no figuran los componentes de coherencia lineal y coherencia global. Se trata de componentes procesuales generales que intervienen regulando toda esa compleja red de relaciones, cuyos hilos penetran en el tejido de la lengua y la traspasan para presentarla como una producción transparente, en cuyas aguas el lingüista intenta, entre brazada y brazada, penetrar en sus profundidades para arrancarle el secreto de su transparencia, de su organización, haciéndola así apta para la comunicación humana (Albert, 1990:102).
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NOTAS1. Bar-Hillel en un artículo titulado "Logical, syntax and semantics", en Language, 30, (1954a: 230-237) hace una defensa en pro de la aplicación del pensamiento de Carnap y otros semantistas lógicos al análisis de las lenguas naturales, y en su obra Pragmatics of natural language (1971, Dordrecht, Reidel) subraya el carácter esencialmente pragmático de la lengua ordinaria.
2. La fecha que aparece entre paréntesis se refiere a la traducción castellana por la que cito y que al final en las "Refrencias Bibbiográficas". La fecha que figura entre corchetes es la de la versión original.
3. Morris en sus Fundamentos afirma que una lengua puede ser caracterizada de un modo exhaustivo, diciendo que es un conjunto intersubjetivo de significantes, regidos por reglas sintácticas semánticas y pragmáticas (19942:58 [original 1971], y, anteriromente, en Signos, lenguaje y conducta dice que "Los signos no se limitan a adquirir cierta significación en un momento dado, sino que poseen tal significación únicamente dentro de la historia de la vida particular de sus intérpretes" (1962:207 [versión original, 1946]).
4. Levinson en 1983 publicó un manual titulado Pragmatics (Teide 1989), en donde analiza los pros y los contras de una serie de definiciones de Pragmática. Es un manual útil , pues recoge gran parte de lo escrito en torno al tema hasta ese momento. Resulta curioso, sin embargo, que no aparezca en la bibliografía ni una sola obra de Petöfi, ni que tampoco mencione Text and context, de Teun A. van Dijk.
5. "La tâche de la pragmatique est de rechercher quelles sont les conditions de productions des actes de parole. A ces conditions appartient en tout premier lieu la satisfaction des critères de bonne formation syntaxique et sémantique; mais il faut y ajouter un large ensemble de facteurs et de conditions que sont nécessaires à la formation d'actes de parole et qui, sous certaines conditions à définir, sont des éléments déterminants d'un procès de communication réussi" (p. 78).
6. Véase también de Petöfi (1978): "Lingüística del Texto", en Petöfi, García Berrio: Lingüística del texto y crítica literaria, Madrid, Comunicación (pp. 53-264), donde el autor expone metodológicamente su teoría sobre los aspectos pragmáticos más directamente relacionados con la Lingüística del Textoy las implicaciones pragmáticas.
7. El artículo titulado: "Determinación y entorno", fue incorporado a su obra: Teoría del lenguaje y lingüística general, Madrid, Gredos, pp. 282-323. (Cito por la 3ª edición revisada y corregida, 1982). Tuve la suerte de hacer con él un curso de doctorado en la Universidad de Málaga en 1978. Entonces, refiriéndose a la "Lingüística del Texto", en auge y como novedad en ese momento, dijo que él fue el que propuso el estudio de una lingüística del hablar, precisamente, con ese nombre, "Lingüística del Texto".
8. A este respecto pueden consultarse, entre otros: E. Gellner (1962): "El lenguaje es una forma de vida", en Palabras y cosas (Madrid, Tecnos); Victoria Camps (1976): Pragmática del lenguaje y filosofía analítica (Península, 1976); Eugenio Coseriu (1977): El hombre y su lenguaje (Madrid, Gredos).
9. Charles Bally habla de la tendencia que impulsa la palabra a servir a la acción, entonces, dice textualmente: "[...] se trueca el lenguaje en arma de combate: el hablante trata de imponer sus pensamientos a los otros, persuade, ruega, ordena prohíbe, o bien, a veces, la palabra se repliega y cede" (Bally, 19777: 25). Cfr. además W. Porzig (19742): El mundo maravilloso del lenguaje. Problemas, métodos y resultados de la lingüística moderna, Madrid, Gredos, pp. 225-229. Quizás hoy como nunca, en las últimas dos décadas del siglo XX, el lenguaje ha tendido tanto y tan fuertemente a la acción utilitaria y pragmática. Véase el libro de Aranguren, La comunicación humana (Madrid, Tecnos, 1986), donde el autor se queja, precisamente, de lo que decimos.
10. Cfr. John. L. Austin (1971): Palabras y acciones, Buenos Aires, Paidós; y (1975): Ensayos filosóficos, Madrid, Revista de Occidente, donde expone su teoría y establece la distinción entre acto locucionario, ilocucionario y perlocucionario. Se trataría, como el mismo Austin indica, de acciones lingüísticas de tipo intencional. Véase también "Algunas nociones de la teoría de la acción" en Van Dijk, 1980, pp. 241-269.
11. La psicolingüística o la psicología cognitiva se ocupan de explicar el funcionamiento real de este sistema lingüístico abstracto, que es el lenguaje, cómo se ha adquirido, cuáles son los proceso cognitivos y qué normas y estrategias se aplican cuando un hablante produce o coprende un texto. Si sabemos qué informaciones, sobre todo de los textos, "sacan" y almacenan los hablantes en el cerebro, poseeremos un instrumento importante para comprender los procesos de enseñanza y eventualmente poder guiarlos.
12. Uno de los primeros psicólogos que sistemáticamente estudiaron el procesamiento de un texto fue F.C. BARTLETT (1932): (Remembering, Londres, Cambridge), que realizó una serie de experimentos en los que la historia de un indio americano tuvo que ser recordada por varias personas. Acuñó un término, schema, principio activo en nuestra memoria, que tiene como misión (re)organizar los elementos del recuerdo en conjuntos estructurados, algunos de cuyos experimentos refutó más tarde I.H. PAUL en Studies in Remembering. Psychological Issues (1959), continuando él mismo la investigación en esta línea. Asimismo, en la década de los setenta se empezó una investigación más sistemática sobre las propiedades cognitivas del discurso y su influencia en la organización de la memoria y el recuerdo.
13. También la comprensión de un mensaje tiene que ver también con el emisor, con el tono en que comunique y que, en el caso de un texto escrito los signos de puntuación tratan de reflejarlo, aunque -también hay que decirlo- no siempre en toda su profundidad. A este respecto, Coseriu apunta: "Significado es todo lo que efectivamente se comunica, se sugiere o se evoca; lo que el hablante quiere comunicar y lo que el oyente comprende como comunicado. Lo que no se puede olvidar ni desconocer es que las palabras no significan para el lingüista o par el lexicógrafo, sino para los hablantes" (Cfr. Teoría del lenguaje y lingüística general, Mardid, Gredos, 19823, 2ª reimp.: 206).
14. Esta semántica se ocuparía no solamente de la realidad real sino de la realidad imaginaria o, dicho de otro modo, la realidad alternativa, que, junto con la realidad actual, poseen un término común que las designa: mundo (posible).
15. En este apartado entrarían diversos componentes, entre los que se cuentan: el de buena formación sintáctica, el componente léxico, etc., a través de los cuales se puede acceder de uno a otro mundo, y se van introduciendo nuevos referentes, que vienen determinados por el marco, un concepto cognitivo, que responde a determinadas formas de organización del conocimiento, y que forma parte de nuestra memoria semántica general. A este respecto, Umberto Eco dice que "los datos de la enciclopedia del lector se vierten con perfecta regularidad en los espacios vacíos del texto" (19872: 280 [1979]).
16. COTEXTO: ET = Enunciaciones del Texto (TD = Tipo de discurso, TO = Tipo de oración, TF = Tipo de Frase, TL = Tipo de Locución, TT = Tipo de Texto, PT = Parámetros Textuales). CONTEXTO: I = Interlocutores (CC = Competencia comunicativa, II = Identidad de los Interlocutores, ICE = Intención Comunicación Eficaz, Pp=Presuposiciones y/o Implicaturas, In = Indicios); EXTRATEXTO: SoCu = Socio Cultural (Tli = Tradición Literaria, Rt = Retórica, T = Tiempo, L = Lugar); ActH = Actos de Habla (M = Marco=; Pfo = Parámetros Fónicos. Véase explicación detallada en Albert, 1990: 89-105).
17. "La satisfactoriedad o adecuación de los actos ilocutivos viene dada por una serie de condiciones que deben formularse en términos constituyentes y estructuras del contexto comunicativo; dichas condiciones se refieren a la estructuras de hablantes y oyentes , es decir, que la expresión de una frase es adecuada en relación con los deseos, intenciones y fines del hablante , así como de los conocimientos que posea el oyente en relación con dicha expresión [...]. El emisor entiende que debe seguir un orden peculiar de exposición o de narración. Se trata de seguir un "mecanismo" ya bien conocido sistemáticamente en lingüística como progresión tópico-comentario o tema-rema". (Cfr. Albert, 1987: 189).
18. Dado que se trata del resumen de un Curso de Doctorado, ante la imposibilidad de atender a todos los componentes con la extensión debida, me limitaré a poner ejemplos del DRAE y sólo hablaré de las tres últimas ediciones.
19. A este respecto Julio Casares (1969: 145) habla de que en los antiguos léxicos podía hablarse en las deficiones de "nuestro rey", "nuestra patria", "nuestras costumbres", etc. Hoy ese "nuestro" hay que manejarlo con cautela para que no resulte falso al transponer las fronteras geográficas, en una lengua hablada por muchos países.
20. Debo decir que la primera vez que preparaba el curso de doctorado que aquí se resume, se estaba produciendo, precisamente, lo que acabo de contar y ése fue el ejemplo primero que me vino a la mente.
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